Primer mandato
Elección presidencial
A principios del año 1992 Clinton era uno de los 10 Pre-candidatos presidenciales que competían por la Candidatura oficial del Partido Demócrata; las elecciones primarias internas fueron muy reñidas y Clinton no partía como favorito. Sin embargo, debido a algunas apariciones afortunadas en los medios de comunicación y una hábil campaña electoral Clinton comenzó a ganar ventaja sobre los otros dirigentes demócratas para finalmente ganar las primarias más decisivas y convertirse en el Candidato Presidencial del partido.
A principios del año 1992 Clinton era uno de los 10 Pre-candidatos presidenciales que competían por la Candidatura oficial del Partido Demócrata; las elecciones primarias internas fueron muy reñidas y Clinton no partía como favorito. Sin embargo, debido a algunas apariciones afortunadas en los medios de comunicación y una hábil campaña electoral Clinton comenzó a ganar ventaja sobre los otros dirigentes demócratas para finalmente ganar las primarias más decisivas y convertirse en el Candidato Presidencial del partido.
Administración
El Presidente Clinton trabajó para mejorar el sistema educativo y de salud (intentó realizar una reforma sanitaria, que finalmente no fue aprobada). Buscó la protección del medio ambiente, principalmente a través de su apoyo al Protocolo de Kioto. Intentó favorecer al mercado libre y trabajó para la paz en el Oriente Medio, promoviendo y sirviendo de mediador en varias reuniones entre líderes de Israel y de Palestina.
Clinton ganó mucha popularidad cuando promovió una serie de sanciones conocidas como la Ley Helms-Burton hacia el régimen cubano, luego que este derribara dos aviones civiles estadounidenses. Lideró el ataque militar de la OTAN en Kosovo.
Aspectos positivos de su administración fueron la baja en el desempleo, la disminución de la deuda nacional y el equilibrio del presupuesto. Actualmente, Clinton sigue siendo muy popular entre los estadounidenses.
Segundo mandato
Reelección presidencial
El 10 de abril de 1995, a punto de cumplir los 72 años, el senador Bob Dole anunció de nuevo su candidatura a la presidencia. Esta vez para las elecciones de 1996. Lo hizo en Topeka, frente al Capitolio de Kansas. "Tengo la experiencia. He sido probado, probado y probado de muchas maneras. No tengo miedo de gobernar, y sé cómo hacerlo" fueron sus palabras.
En esta ocasión fue el favorito entre los republicanos desde el principio. Su protagonismo en la arrolladora victoria del GOP en las elecciones legislativas de 1994 había revitalizado su ya vieja figura.
El senador Dole comenzó con una cómoda victoria en Iowa, pero poco después Buchanan dio la campanada ganando las primarias de New Hampshire y creándole un auténtico problema al aparato del partido reunido en torno a Dole. Volvieron para Dole los fantasmas del 88, cuando una derrota en New Hampshire había arruinado su campaña. Pero en esta ocasión no le costó restar credibilidad a la candidatura de Buchanan al poner en duda que este pudiera ser elegido presidente en noviembre.
Se aseguró la nominación tras vencer fácilmente en las primarias del Centro y el Oeste del país, y dimitió de su escaño en el Senado para dedicarse exclusivamente a la campaña. Bob Dole fue confirmado candidato en la Convención Republicana celebrada en San Diego, acompañándole como número dos el ex congresista Jack Kemp (R - Nueva York). La selección de Kemp se debió a la necesidad de Dole de exaltar las políticas del "reaganismo" y para dar credibilidad a su promesa electoral de bajar un 15% el impuesto sobre la renta, una toma de posición que suponía un giro en su carrera política. Una contradicción con sus posiciones anteriores. Jack Kemp, con su reputación de "gurú de la economía" en los años de Reagan, ejercería de portavoz perfecto de las propuestas económicas lanzadas sin demasiado entusiasmo por Dole con el único objetivo de ganar votos.
Pero el tema de la campaña no fueron sus recortes de impuestos. Fue la educación, la criminalidad, los beneficios sociales y el futuro. Dole tenía un discurso pausado, con cadencia de Kansas. Poseía un agudo sentido de lo que es posible y cumplible y eso lo diferenció de sus pares republicanos. Los electores sabían que un gobierno suyo se distinguiría por ser más práctico que revolucionario. Considerado el mejor senador de los últimos 30 años, su humor y su rectitud no disimulaban su falta de carisma frente a un Bill Clinton joven que había logrado reactivar la economía.
En 1996, el guión básico de la campaña se planteó como "el desventurado Dole frente al irresistible Clinton". Pero cuando hacia el final del proceso, ese esquema quedó parcialmente eclipsado por las informaciones sobre donativos de origen dudoso a favor de Clinton, fue el presidente el que se encontró en un aprieto y quien sufrió un resbalón. Pero el repunte de Dole en las últimas semanas de campaña llegó demasiado tarde, por lo que en las elecciones presidenciales de el 5 de noviembre de 1996 Clinton fue el ganador, obteniendo 47.400.125 votos populares equivalentes al 49,23% del total de los sufragios y venciendo en 31 Estados y el Distrito de Columbia. Bob Dole logró 39.198.755 votos populares, que equivalían a el 40,72% del total y ganó en 19 Estados del Sur, Centro y Oeste. Ross Perot, que se presentó como independiente, obtuvo 8.085.402 votos populares, equivalentes al 8,40% de los sufragios emitidos; Ralph Nader, candidato del Partido Verde, obtuvo 685.297 votos populares que equivalían al 0,71%. Harry Browne del Partido Libertario obtuvo 485.798 votos populares, un 0,50%; y otros candidatos minoritarios sumaron 420.024 votos populares, un 0,44%. En el Colegio Electoral, Clinton obtuvo 379 Electores y Dole tuvo 159 Electores; de ésta manera fue reelegido y pudo comenzar su segundo mandato el 20 de enero de 1997.
Administración
Al margen de los logros y desaciertos de su segundo mandato presidencial, éste se vio particularmente marcado por la extensa cobertura que los medios realizaron de los escándalos de carácter sexual en que se vio envuelto, principalmente el que lo ligaba a la becaria de la Casa Blanca, Monica Lewinsky, una licenciada en Psicología, quien tuvo relaciones íntimas con el presidente. El 6 de agosto de 1998, se convirtió en la primera testigo que refutaba las declaración jurada de un presidente de Estados Unidos, en la que negó haber tenido relaciones sexuales con ella. El fiscal acusó al presidente de once graves delitos merecedores de un proceso de destitución "impeachment", por perjurio (en sus declaraciones en el caso Paula Jones y ante el gran jurado), abuso de poder y obstrucción a la labor de justicia. El 8 de octubre, el Congreso votó 258 a 176 votos a favor del proceso de destitución. Tras unos meses, Clinton admitió haber mantenido un "comportamiento físico impropio", aunque negó haber cometido perjurio. El 12 de febrero de 1999, la cámara alta declaró a Clinton "no culpable" del delito de perjurio por 55 a 45 votos a favor, y del delito de obstrucción a la justicia con empate a 50. Para la "destitución" se exigía una mayoría de dos tercios.
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